Las nuevas tecnologías han traído consigo un sinfín de aplicaciones al mundo del motor que han facilitado enormemente muchas de las tareas que conlleva la conducción. Incluso como te hemos visto en otras ocasiones ya está a punto de ser una realidad el coche autónomo, es decir un vehículo que no tiene conductor. Pero como sucede con todo en esta vida, nada es perfecto. Hoy te contamos dos noticias relacionadas con la tecnología y los coches no tan positivas como otras que te hemos narrado.

Tecnología
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La tecnología nos puede estallar casi en las manos

Uno de los muchos mitos que acompañan a los móviles es que su batería puede estallar. Esto que casi nos parece una de esas teorías que tenía nuestra abuela para todo, al final va a ser verdad. Sino que le pregunten al dueño de un coche en Orense. El vehículo, un Citroën CX se ha quemado parcialmente en una calle orensana debido precisamente a la explosión de la batería de un smartphone. Tuvo lugar casi al mediodía y el dueño necesito la ayuda de los bomberos para solventar la situación.

Si te estás preguntando cómo ha podido suceder algo así, la respuesta tiene mucho que ver con el efecto lupa de la luna delantera del vehículo. Su dueño dejo el teléfono sobre la guantera y el sol filtrado por el cristal fue más de lo que el móvil pudo soportar. Afortunadamente el coche no sufrió unos daños terribles, ya que la parte afectada fue la delantera pero solo en el interior, el exterior salió indemne.

La tecnología acaba volviéndose en su contra

Aunque el propietario del coche trato de deshacerse del móvil, imaginamos su humor en ese momento, tirándolo en una papelera situada en las proximidades, los bomberos decidieron llevárselo. No dejaba de ser una prueba en un accidente y además querían averiguar por qué había sucedido la deflagración. Después procedieron a inspeccionar el interior del vehículo y a permitir que se ventilara bien, para asegurarse de que no hubiera todavía un punto de combustión que representará un peligro.

El conductor había aparcado su vehículo delante de un bar y como no podía ser de otra manera lo sucedido hizo alarmarse a los clientes del establecimiento. Una vez superado el susto inicial se acercaron al lugar de los hechos para comprobar qué había sucedido. Todos se mostraban sorprendidos de cómo la tecnología podía volverse en nuestra contra, ya que nunca había visto algo similar.

¿Vehículos con demasiada tecnología?

Como decíamos al principio de este artículo, la tecnología está cada vez más presente en los coches y ha servido para facilitar mucho la conducción, además de ofrecernos prestaciones hasta hace algunos años inimaginables. Bien utilizada es toda una ventaja, pero también abre la puerta a personas con no tan buenas intenciones. Puesto que es posible que quienes tienen los debidos conocimientos pudieran ser capaces de controlar un sinfín de funciones si necesidad de acercarse ni tan siquiera a nuestro vehículo.

Esto es al menos lo que ha querido probar un experimento realizado por la revista Wired Magazine en el que han participado dos hackers, pero en este caso legales. Por un lado Charlie Miller que es ingeniero de seguridad en Twitter, y por otro Chris Valasek, que es director de investigación de seguridad en el automóvil de Ioactive. El vehículo escogido para piratear fue un Jeep Cherokee por supuesto última generación.

Un año trabajando para desarrollar la tecnología necesaria

Estos dos piratas informáticos han trabajado durante todo un año para crear un software que fuera capaz de hacerse con el control del vehículo mencionado. Esto ha sido posible ya que gracias a su avanzada tecnología está conectado a Internet, lo que permite que con las debidas armas se pueda acceder a él y dominar diferentes funciones. Una vez conseguido su desarrollo decidieron probar cómo funcionaba.

Por lo que un redactor de la revista se puso al volante del Jeep. Desde la comodidad de su casa los piratas comienzan a encender el aire acondicionado, le envían una imagen a la pantalla del vehículo, ponen en marcha el limpiaparabrisas o la música a todo volumen. Hasta aquí pequeñas acciones que pueden darte un susto terrible en carretera. Pero van más allá, le apagan el motor y manipulan sus frenos, asuntos más serios.

Para estos dos expertos informáticos el que los vehículos actuales se apoyen tanto en la tecnología los lleva a ser víctimas potenciales de esta clase de ataques, ya que si está conectado a Internet cualquiera con la debida preparación puede piratearlo. Como la intención de la prueba no era debilitar la seguridad del coche sino comprobar hasta qué punto es fiable, los autores del experimento han comunicado los resultados a los responsables de Chrysler. De esta manera podrán tomar las medidas pertinentes para reducir el riesgo de que algo así pueda ocurrir.

Sin duda la tecnología tiene una multitud de ventajas, pero puede causar algunos problemas, así que cuidado.

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