Takata es un fabricante japonés de componentes, que ha estado en vuelto en polémica desde hace un tiempo. Va a marcar todo un hito en la historia, ya que ha aceptado llamar a revisión a más de 33 millones de vehículos en todo Estados Unidos.

Takata llama a revisión a 33 millones de vehículos, la mayor de la historia
Takata llama a revisión a 33 millones de vehículos, la mayor de la historia

Takata da su brazo a torcer finalmente

El Departamento de Transporte de Estados Unidos junto con la Administración Nacional para el Transporte en la Carretera, NHTSA, han dado una rueda de prensa en la que se ha comunicado que por fin Takata se ha avenido a llamar a que sean revisados esa alta cifra de vehículos que comentábamos, más de 33 millones, lo que supone la mayor llamada a revisión de la historia del automóvil a nivel mundial. Se ha conseguido gracias a que por fin la empresa japonesa ha reconocido que los sistemas de airbags que instaló en su momento han resultado defectuosos y que además pueden llegar a producir graves lesiones e incluso consecuencias fatales.
Para el secretario de Transporte de los Estados Unidos, Anthony Foxx, esto es toda un logró y considera que se ha dado un gran paso adelante en pro de la seguridad de los usuarios de estos vehículos.

Haciendo historia acerca del problema de Takata

Takata reconoció en un primer momento y después de meses de presión que había un problema. Este consistía en que los infladores de los airbags que se habían fabricado en una de sus plantas de México se pueden abrir demasiado en el momento del impacto y proyectar pedazos de metal a los ocupantes del vehículo. Para la empresa de componentes este riesgo solo era cierto en aquellas zonas de Estados Unidos con un clima que sea muy húmedo y con una alta temperatura, no en todo el país. Esto supuso una primera llamada a revisión de unos 10 millones de coches.
Pero esta medida no dejó satisfecha a la Administración Nacional para la Seguridad en la Carretera que exigió, bajo amenaza de imponer fuertes sanciones a la compañía, que la revisión se hiciera en la totalidad de vehículos.

Un conflicto que ha durado meses

La guerra duró meses en lo cuales el Departamento de Transporte de Estados Unidos y la NHTSA insistieron para que efectuara una segunda llamada, pero se encontraron siempre con la obstinación de Takata, que además alegaba que no se sentía capacitada para llevar a cabo una revisión de tales dimensiones.
Habían conseguido que reconociera que los airbags mencionados si tenían un problema, con el gas utilizado como propulsor. Que era posible que con el paso del tiempo llegara a degradarse provocando una explosión. Pero se enrocaba en la postura de que en eran necesarias unas condiciones climatológicas extremas en cuanto a humedad y temperatura, por lo que no era imprescindible el revisar aquellos vehículos que circulan en localidades con un clima más frío. Estaba de acuerdo Takata solamente en revisar los coches de la zona sur de los Estados Unidos.

Ampliación de la llamada por parte de Takata

Finalmente la empresa ha tenido que aceptar todo lo que le demandaban el Departamento de Transporte de Estados Unidos y la NHTSA. A lo que ha accedido ahora Takata es a revisar todos aquellos vehículos que estén afectados. Unos 16 millones de ellos en el airbag del pasajero frontal mientras que en más de 17 millones de coches el problema estaría en el airbag del conductor. Los coches perjudicados pertenecen a 11 marcas distintas, BMW, Chrysler, Daimler Trucks, Ford, General Motors, Honda, Mazda, Mitsubishi, Nissan, Subaru y Toyota.
En la rueda de prensa que citábamos con anterioridad NHTSA ha mostrado que este defecto ya ha causado rupturas en todo el mundo que han provocado seis muertes. Takata ya había empezado a revisar los 10 millones de coches de las regiones más cálidas de los Estados Unidos a los que se tendrán que sumar ahora unos 23 millones del resto del país.
Anthony Foxx, recordamos que es el secretario de Transporte de los Estados Unidos, comunicó también lo siguiente:
La Administración Nacional para el Transporte en la Carretera ha emitido una orden de consentimiento a Takata que le obliga a cooperar en todas las futuras acciones reguladoras que la NHTSA emprenda dentro de la investigación que está en marcha de la empresa japonesa.
Takata ha comenzado ya el proceso legal para organizar y dar prioridad al cambio de los infladores que no se encuentren en el estado apropiado en esos 33 millones de vehículos. Por su parte el director de la NHTSA, Mark Rosekind, ha dicho que lo conseguido llevará a cumplir el único objetivo que tenían: que todos los vehículos tengan un airbag seguro.
Sin duda algo con lo que no se puede negociar.

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