Los coches autónomos parece que pronto serán una realidad. En nuestro país se estudia en profundidad como regular su funcionamiento en nuestras carreteras. El de Google ya ha acaparado diferente portadas, no siempre por temas positivos. Nos puede costar creer que en un futuro cercano podamos ver coches sin conductor como algo habitual, pero también tenemos que reconocer que en el mundo del motor y sobre todo en el tecnológico las cosas cambian con gran velocidad y lo que hoy no nos parece nada extraordinario, hace unos años no nos lo hubiéramos podido creer. Ahora una nueva compañía ha anunciado sus planes al respecto. Kia afirma que quiere lanzar al mercado sus coches autónomos en el año 2030.

Kia pretende lanzar sus coches autónomos en 2030
Kia pretende lanzar sus coches autónomos en 2030

Kia ya empezará con pruebas en 2020

Kia tiene la intención de comenzar a vender sus propios coches autónomos para el año 2030. Parece que queda mucho tiempo, pero ya sabéis que pasa con demasiada rapidez. Sin embargo, para el año 2020 las tecnologías de asistencias a la conducción de Hyundai Motor Group serán el punto de inflexión para que los conductores se vayan acostumbrando a este cambio.

Para Kia será el precursor de la conducción autónoma

Al parecer Kia estaría trabajando en tener lista su tecnología de asistencia a la conducción que pretende que sea el precursor de la conducción autónoma.

En este caso no estaríamos hablando de un coche sin conductor, sino de un vehículo que facilita la conducción al máximo. Al menos es la idea que tienen a la hora de investigar y desarrollar los Sistemas de Asistencia Avanzada al Conductor, el conocido como ADAS por sus siglas en inglés, Advanced Driver Assistance System. Algo que supondrá para la compañía el desembolso de 1.800 millones de euros de aquí hasta el año 2018.

Las tecnologías que usará Kia

Algunas de las tecnologías que están creando son la Conducción Asistida en Autopista, Highway Driving Assist, HDA, que une el Sistema de Guiado en el Carril, Lane Guidance System, LGS, y el Control de Crucero Inteligente Avanzado, Advanced Smart Cruise Control, ASCC. HDA se emplea para mantener la distancia frontal y también el rumbo dentro del carril. Además, es capaz de ajustarse a los límites de velocidad utilizando la información que le facilita el navegador. Asimismo, el sistema facilita los adelantamientos en autopista.

También contará con el Asistente en Atascos, Traffic Jam Assis, TJA, que está hoy en día en pleno desarrollo y que ayudará cuando haya mucho tráfico, facilitando la conducción. Este sistema lo que hace es utilizar sensores que informan al conductor cual es la distancia segura al coche que va delante y que le ayuda a mantenerse siempre en su carril.

Otra de las ayudas será el Sistema Avanzado de Asistencia Remota al Aparcamiento, Remote Advanced Parking Assist System, RAPAS. El cual servirá para que los coches Kia puedan aparcar de manera autónoma cuando el conductor así lo determine. Para ello solo tiene que presionar un botón del mando a distancia inteligente con el contará el vehículo.

En qué se basa la tecnología de Kia

Hay que tener en cuenta que todo lo que hemos comentado anteriormente se basa en un sistema electrónico en el mundo de la Automoción. Se trata de tomar datos relacionados con todas las circunstancias que afectan al sistema. De esta manera puede procesar la información y responder de la manera adecuada.

Además, la evaluación de todo lo que el sistema conoce depende de ciertos cálculos avanzados, que procesan toda la información y finalmente son los distintos sistemas de cálculo avanzado los que controlan todo.

Los problemas a los que tendrá que dar solución Kia

Pero claro el camino hasta llegar al lanzamiento de los coches autónomos no será fácil y tropezarán con algunos obstáculos. Uno de ellos es la comunicación. Entre los distintos vehículos autónomos y entre estos y las infraestructuras. Algo que será clave para que la conducción sea totalmente segura.

Se apunta a que el hecho de que se comuniquen los coches autónomos entre sí no será lo más complicado, algo más costoso será el que los vehículos se comuniquen con las infraestructuras y lo más complicado el que lo hagan con todo lo demás.

Una de las complicaciones que presenta este asunto es el que se comuniquen los coches autónomos con los que no lo son.

Pretenden además que sean los vehículos autónomos los que se anticipen a posibles fallos que puedan tener los coches con conductores.

Algo que es francamente complicado ya que los expertos reconocen que resulta difícil adivinar qué fallos puede cometer el conductor humano.

También costará predecir cómo pueden reaccionar los seres humanos ante determinadas circunstancias, algo que parece una ardua tarea, puesto que cada persona lo hace de forma diferente y de hecho cada humano ante el mismo hecho tiene una reacción distinta dependiendo del día.

Así que tendremos que esperar para comprobar cómo solventan este asunto.

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